martes, diciembre 20, 2011

martes, noviembre 15, 2011

3 CAPITULO LA INTELIGENCIA

Asclepio, fue a ti a quien ayer dedicamos nuestra lección. La de hoy justo es dedicarla a Tat
ya que no es más que un resumen de las Lecciones Generales que con él charlamos.
Pues bien, Dios Padre, oh Tat, tiene la misma naturaleza, o más bien la misma acción que el
Bien. Pues el término "Naturaleza" corresponde a "crecer", "brotar", y se aplica a las cosas que
se modifican y se mueven ... y no se mueven, esto es a las divinas y humanas, a las cuales
pertenece. En otro lugar, leccionamos sobre temas divinos y humanos, sobre los que hay que
seguir elucubrando.
2- Ahora bien, la acción del Dios es su buen querer, y su naturaleza querer que todo exista. ¿Qué
otra cosa no es el Dios y Padre y el Bien sino la existencia de todas las cosas que todavía no son
y, por cierto, la realidad misma de las que son? Esto es Dios, ésto es el Padre, ésto es el Bien, y
no le corresponde ninguna otra cosa. Aunque el Mundo mismo y el Sol mismo son también
Padre de los seres participados, no son causa del bien de los seres vivos ni de la Vida de igual
manera. Y si lo fueran, lo serían absolutamente por la necesidad que les impone la Voluntad
Buena, sin la cual nada puede existir o nacer.
3- Un padre es la causa de la siembra y la subsistencia de sus hijos por el impulso del Bien que
recibió del Sol, porque el creador es el Bien: el crear no puede hallarse en nadie sino solamente
en él, que nada recibe y quiere que todo sea. Pero no quiero decir, oh Tat, "el que hace" porque
un tal a veces deja de hacer, en el sentido que algunas veces hace y otras no, de cuánto hace o de
qué hace, algunas veces haciendo cuantas o tales cosas, otras haciendo las contrarias: Dios es el
Padre y el Bien de todas las cosas que existen.
4- Y así es en verdad para quien puede ver. Porque ésto es lo que Dios quiere ser y es, y que sea
su atributo, o más bien su propia realidad. Porque todas las demás cosas existen por El, y propio
del Bien es que se lo reconozca como el Bien, oh Tat.
- ¡Oh Padre, nos has dejado repletos de una buena y bella visión, y poco falta para que la mirada
de mi inteligencia caiga reverente ante tal divina visión!
- Pero no como los rayos inflamados del Sol que hieren la vista con su luz y obligan a cerrar los
ojos, no es así la visión del Bien: por el contrario, ilumina y tanto más cuanto más puede el que
es capaz de acoger el influjo de este resplandor espiritual, que es más intenso en su amplitud que
los rayos del Sol, pero que no daña, y desborda de inmortalidad de todo tipo.
5- Los que pueden beber de ella un poco más, frecuentemente se adormecen, y pasan de lo
corporal a estarse gozando de esta bellísima visión, como Urano y Cronos, nuestros ancestros.
- ¡Ojalá que también nosotros pudiéramos, oh Padre!




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- Ojalá, hijito. Por ahora sin embargo aún somos débiles para tal visión, y aún nos faltan las
fuerzas para abrir los ojos de la inteligencia y contemplar la hermosura de aquel Bien,
¡hermosura imperecedera, incomprensible! Entonces la verás, cuando ya nada tengas que decir
de ella, porque el conocerla es un silencio divino y un reposo absoluto de todos los sentidos.
6- Ni por consiguiente puede ya nada percibir el que la percibe, ni otra cosa contemplar el que la
contempla, ni escuchar ninguna otra cosa, ni poder siquiera mover el cuerpo. Porque pierde
conciencia de las sensaciones y aún de los movimientos del cuerpo, y así quédase quieto.
Inundada de luz la inteligencia y resplandecida el alma entera la saca del cuerpo, y transforma
todo el ser en la realidad. Porque es imposible, hijito mío, que, por haber contemplado la
hermosura del Bien, el alma sea divinizada estando en el cuerpo de un hombre.
7 - ¿Qué quieres decir por "ser divinizado", oh padre?
- Toda alma separada, hijito, se transforma.
- De nuevo ¿qué quieres decir por "separada"?
- ¿No escuchaste en las "Lecciones Generales" que del Alma Una del Todo salieron todas las
almas que ruedan desparramadas por todo el mundo? Pues bien, estas mismas almas pasan por
muchas transformaciones, unas para mejor, otras para peor. Porque las de reptiles se transforman
en animales acuáticos, las acuáticas en terrestres, las terrestres en aves, las aéreas en hombres, y
las de los hombres finalmente gozan del principio de inmortalidad de transformarse en genios y
entrar después en el coro de los dioses. Porque hay dos coros de dioses, los errantes y los fijos.
8- ¡Tal es la gloria y el honor perfectísimos del alma! Pero si el alma que entró en un hombre se
mantiene en la maldad, no goza de la inmortalidad ni participa del Bien, antes, refluye hacia atrás
y retrocede por el camino que conduce hasta los reptiles: tal es la pena del alma perversa.
La perversión del alma es la ignorancia: porque el alma, cuando no conoce nada de los seres, ni
de su naturaleza, ni tampoco del Bien, ciega total, sufre el combate que contra ella levantan las
pasiones del cuerpo, y, desgraciada, ignorándose a sí misma, sirve de esclava a cosas que le son
ajenas y corruptas, y carga el cuerpo como un pesado fardo, no se gobierna sino que es
gobernada. Tal es la perversión del alma.
9- Por el contrario, la fuerza del alma es el conocimiento, porque el que conoce es bueno y
piadoso y ya divino.
-¿Quién es éste, oh padre?
- El que no habla mucho ni escucha a muchas cosas, pues el que disputa ambigüedades y escucha
novelerías, hijito, pelea con las sombras. Porque a Dios y Padre y al Bien no se lo dice ni se lo
escucha. Y siendo así las cosas, es verdad que todos tienen los sentidos, porque sin ellos no se
podría vivir, pero el conocimiento difiere en mucho de los sentidos. Pues la sensación se produce
a partir de lo que la influye, mas el conocimiento es la perfección de la ciencia, ciencia que es un
don del Dios.
10- Pues toda ciencia es incorporal, ya que utiliza como órgano la inteligencia, como la
inteligencia a su vez el cuerpo. Dos cosas pues dependen del cuerpo, las espirituales y las
materiales. Todo pues tiene que consistir a partir de la oposición y la contrariedad, y es imposible
que sea de otra manera.




37
- ¿Y entonces quién es el dios material que vemos?
- El mundo que vemos es hermoso, pero no es bueno, porque es material y fácilmente pasible,
primero de todos los pasibles, segundo en los seres, incompleto. Pues ciertamente comenzó una
vez, y existe para siempre, está en transformación y siempre es engendrado, y es el
transformador de la cualidad y la cantidad. Porque se mueve, y todo movimiento material es
transformación.
11 La inmovilidad inteligible pone en marcha el movimiento de la materia de la manera
siguiente. Puesto que el cosmos es una esfera, es decir una cabeza, y que por encima de la cabeza
no hay nada material, así como tampoco por debajo de los pies tampoco hay nada inteligible sino
que todo es material, y puesto que el intelecto es la cabeza, la cual se mueve de modo circular, es
decir con el movimiento propio de ella, todas las cosas que están ligadas a la membrana de esa
cabeza, en la cual se encuentra el alma, son por naturaleza inmortales: y como el cuerpo ha sido
hecho, por así decirlo, en el alma, tienen asimismo más de alma que de cuerpo. Todas las cosas
que están alejadas de la membrana son mortales, porque tienen más cuerpo que alma. Así todo
viviente, está compuesto de lo material y de lo inteligible como el propio universo.
12 El cosmos es pues el primero. En cuanto al hombre, segundo viviente después del cosmos,
pero primero de los mortales, posee en común con los demás vivientes el principio de animación;
por otro lado, no es ya solamente no–bueno, sino que incluso es malo en tanto que mortal. El
cosmos, él, es no–bueno en tanto que móvil, pero es no–malo en tanto que inmortal. El hombre,
al contrario, es doblemente malo: en tanto que móvil y en tanto que mortal.
13 El alma del hombre es conducida del modo que sigue. El intelecto está en el discurso de la
razón, la razón en el alma, el alma en el hálito vital: en fin, el hálito vital pasando a través de las
venas, las arterias y la sangre, pone en movimiento el viviente, y puede decirse en una cierta
medida que lo porta.
(Es por ello que algunos piensan que el alma es la sangre, pero se equivocan sobre su naturaleza:
no saben que es necesario primero que el hálito vital se haya retirado en el alma, después que la
sangre se haya coagulado, y entonces que, habiéndose vaciado las venas y las arterias, ello haga
perecer el viviente. Y es en eso que consiste la muerte del cuerpo.)
14 Todo el universo está suspendido de un único Principio, y este Principio depende él mismo
del Uno y Solo. El Principio, en cuanto a él, está en movimiento, para que a su vez sea principio,
en tanto que el Uno sólo permanece estable, no es movido. Hay pues esos tres seres, Dios –Padre
y Bien–, el cosmos, y el hombre. El cosmos es contenido por Dios, el hombre por el cosmos. El
cosmos es hijo de Dios, el hombre es hijo del cosmos, nieto por así decir de Dios.
15 Dios no ignora al hombre, al contrario lo conoce perfectamente bien y quiere ser conocido por
él. Sólo eso es saludable para el hombre: el conocimiento de Dios. Es eso lo que es el ascenso al
Olimpo. Así solamente un alma puede convertirse en buena.




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…y no permanece siempre buena, sino que se convierte en mala por necesidad.– ¿Cómo dices
eso, Trismegisto? – Considera el alma de un niño, hijo mío: cuando todavía no le ha ocurrido el
estar separada de su verdadero ser y el cuerpo al cual pertenece no tiene aún más que un pequeño
volumen y no ha alcanzado su pleno desarrollo, ¡qué bella es por cualquier lado que se la mire,
en este momento donde no ha sido todavía manchada por las pasiones del cuerpo y se halla casi
suspendida del Alma del mundo! Mas cuando el cuerpo ha alcanzado su tamaño y ha arrancado y
atraído el alma a lo bajo hacia las pesadeces corporales, el alma, habiéndose separado de su
verdadero ser, alumbra el olvido: entonces ya no tiene parte en lo bello y bueno; el olvido es el
que la vuelve mala.
16 La misma cosa ocurre a los que salen del cuerpo. Habiéndose remontado el alma hacia su
verdadero ser, el hálito vital se contrae en la sangre, el alma en el hálito, y el intelecto, después
de haberse purificado de sus envolturas pues es divino por naturaleza, y luego de haber recibido
un cuerpo de fuego, recorre todo el espacio, habiendo abandonado el alma al juicio y veredicto
que ella amerite. – ¿Cómo dices eso, padre? ¿Quieres que el intelecto se separe del alma y el
alma del hálito, cuando decías que el alma es la envoltura del intelecto y el hálito vital la
envoltura del alma?
17 – Aquél que escucha, hijo mío, no debe hacerse sino una misma inteligencia y un mismo
aliento con aquél que habla, y tener el oído más presto que la voz del que habla. El ensamblaje
de esas envolturas, hijo mío, no se produce sino en un cuerpo de tierra. Porque le es imposible al
intelecto instalarse completamente desnudo, tal cual es según su esencia, en un cuerpo de tierra.
Porque ni el cuerpo de tierra es capaz de llevar una inmortalidad tan grande, ni una virtud tan
poderosa puede sufrir que se le adhiera, piel a piel, un cuerpo perecedero. El intelecto, pues, ha
tomado al alma como envoltura; y el alma, que es en cierto modo ella misma divina, utiliza a su
vez al hálito como servidor, en tanto que el hálito por su parte gobierna al viviente.
18 Cuando el intelecto se ha separado pues del cuerpo de tierra, inmediatamente se reviste con la
túnica que le es propia, la túnica de fuego, que no podía conservar cuando vino a establecerse en
el cuerpo terrestre (pues la tierra no puede llevar el fuego: basta con una pequeña chispa para que
toda comience a arder, y he ahí por qué el agua se halla alrededor de toda la tierra como barrera y
muro de defensa contra la llama del fuego). El intelecto pues, siendo el más penetrante de todos
los conceptos divinos, posee también por cuerpo el más penetrante de todos los elementos, el
fuego. Y como el intelecto es el hacedor de todos los seres, es el fuego el que toma como
instrumento de su fabricación. El Intelecto del Todo es el hacedor de todos los seres, el intelecto
del hombre hace solamente los de la tierra. Porque, despojado como está de su vestimenta de
fuego, el intelecto que habita en los hombres es incapaz de hacer los seres divinos, ya que su
habitación le impone la condición humana.
19 En cuanto al alma humana –no toda alma a decir verdad, sino aquella que es reverente–, es en
cierto modo espiritual y divina. Un alma tal entonces, cuando se separa del cuerpo tras haber
luchado el combate de la recta conciencia (este combate consiste en conocer lo divino y no hacer
daño a ninguno de los hombres), se vuelve toda entera Intelecto. El alma impía permanece por el
contrario en el nivel de su propia naturaleza, castigándose ella misma, y buscando un nuevo
cuerpo de tierra en el cual pueda entrar, pero un cuerpo humano: porque ningún otro cuerpo
podría contener un alma humana, y el orden divino prohibe que un alma humana vaya a caer en




39
el cuerpo de un animal sin razón. Es en efecto una ley de Dios que el alma humana sea protegida
contra tan gran ultraje.
20 – ¿Pero entonces, padre, cómo es castigada el alma humana? – ¿Hay acaso un mayor castigo
para el alma humana, hijo, que la inconciencia? ¿Qué fuego hace una llama tan grande como la
inconciencia? ¿Qué bestia es tan devoradora, a efecto de mutilar un cuerpo, como la irreverencia
mutila al alma misma? ¿No ves los suplicios que soporta el alma impía cuando pide socorro y
exclama: "Me consumo, estoy en llamas: ¿qué decir? ¿qué hacer? no lo sé. Soy devorada,
desgraciada, por los males que me poseen. Ya no veo, no oigo ya". ¿No son esos los gritos de un
alma a la que se castiga? ¿O bien vas a creer, hijo mío, tu también, según la opinión vulgar, que
el alma es tras su salida del cuerpo convertida en bestia, lo que es un gravísimo error?
21 He aquí, en efecto, cual es el castigo del alma. Es el orden establecido que el intelecto, una
vez convertido en espíritu, reciba un cuerpo de fuego para ser puesto al servicio de Dios, y que,
habiéndose introducido en el alma impía, la flagele con los látigos reservados a los pecadores,
bajo cuyos golpes el alma impía se precipita en los crímenes, ultrajes, calumnias y violencias de
todo tipo, instrumentos de las injusticias humanas. Por el contrario, cuando el intelecto ha
entrado en el alma recta, la guía hacia la luz del conocimiento, y el alma así favorecida no se
cansa nunca de cantar a Dios, ni de derramar sus bendiciones sobre todos los hombres mediante
toda clase de beneficios en actos y en palabras, a imitación de su Padre.
22 Así que tú también, hijo mío, cuando das gracias a Dios, debes orarle para obtener un buen
"intelecto". Luego es así que el alma puede pasar a un cuerpo superior: pero es imposible que
pase a uno inferior. Hay una comunión entre las almas: las almas de los dioses entran en
comunión con las de los hombres, las de los hombres en comunión con las de los seres sin razón.
Los seres superiores cuidan de los seres inferiores, los dioses de los hombres, los hombres de los
animales sin razón, Dios de todos: porque él es superior a todos y todos son inferiores a él. El
cosmos está pues sometido a Dios, el hombre al cosmos, los seres sin razón al hombre: Dios, él,
está por encima de todos los seres y vela sobre todos. Las energías son como los rayos de Dios,
las fuerzas de la naturaleza como los rayos del cosmos, las artes y las ciencias como los rayos del
hombre. Las energías actúan a través del cosmos y alcanzan al hombre por los canales físicos del
mundo; las fuerzas de la naturaleza actúan por medio de los elementos, los hombres a través de
las artes y las ciencias.
23 Y tal es el gobierno del Todo, gobierno que depende de la naturaleza del Uno y que penetra
por todas partes mediante el solo Intelecto. Nada hay en efecto más divino y más activo que el
Intelecto, nada más apto para unir los hombres a los dioses y los dioses a los hombres. El
Intelecto es el Espíritu del Bien ("Agatho Daimon").Feliz el alma que ha sido colmada por
completo con este Intelecto, infortunada la que está totalmente vacía de él.
– ¿Qué quieres decir todavía con ello, padre? – ¿Crees tú, hijo mío, que toda alma posee el
Intelecto, quiero decir el del Bien? Pues es de él que estamos hablando y no de ese intelecto
servidor, del que hemos hablado antes, el cual es enviado abajo por la Justicia.
24 Efectivamente, sin Intelecto, el alma "no puede ni decir nada ni hacer nada."A menudo
sucede, en efecto, que el Intelecto vuela fuera del alma, y, en esos momentos, al alma no ve, ni




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"Se dice que la maldad se expia en aquel mundo; pero la estupidez se expia en este." *

OH ASCLEPIO!

Todas estas cosas, oh Asclepio, si tienes entendimiento, las tendrás por verdaderas, pero si
no entiendes te serán increíbles. Porque creer es entender, descreer es no entender. Porque la
razón no se acerca a la verdad, pero la inteligencia es poderosa, y, una vez conducida por la
razón hasta las puertas, tiene la capacidad de acercarse a la verdad. En tonces abrazando con la
intelección todas las cosas y viendo que están de acuerdo con lo que la razón explica, cree y
descansa en esta bella fé. Para quienes pues, por Dios, entendieron las cosas dichas, las hallarán
creíbles, pero los que no las entendieron las descreerán.


"Se dice que la maldad se expia en aquel mundo; pero la estupidez se expia en este." *

martes, septiembre 20, 2011

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"Se dice que la maldad se expia en aquel mundo; pero la estupidez se expia en este." *

lunes, septiembre 05, 2011

NOTAS CORPUS HERMETICUM

Cierta vez que me había puesto a pensar en los seres, absorta la imaginación en las alturas del
pensamiento, ausentes los sentidos como quien duerme profundamente después de una copiosa
comida o de un agotador ejercicio corporal, me pareció que un ser inmenso aparecía, de talla
incomparable, que me llamó por el nombre y me dijo:- ¿Qué quieres oir y ver, qué quieres
entender y conocer en tu mente?
2- ¿Y tú quién eres?, le dije.
- Yo soy Poimandres, respondió, la Mente del Poder Supremo: sé lo que buscas, y en todas partes
estoy contigo.
3 Quiero aprender sobre los seres, le dije, y entender su naturaleza, y conocer al Dios. Oh!
cuánto quisiera que alguien me enseñara sobre estos temas!
- Guarda en tu mente lo que quieres aprender que yo te enseñaré.
4 Y habiéndo dicho estas cosas, cambió de forma, y en un instante el espacio entero se abrió ante
mí, y ví un panorama infinito, y todo se transformó en Luz, una Luz tan serena y alegre que al
verla la adoré. Al poco tiempo, fue bajando y mostrándose una Tiniebla espantosa y sombría,
enroscada como espiral tortuosa, semejante a una serpiente. Después la Tiniebla se fue
transformando en una cierta natura húmeda que se agitaba indescriptiblemente, que arrojaba
humo como lo hace el fuego y emitía un clamor, un gemido inenarrable. De allí brotó un grito
inarticulado de socorro que parecía lo voz de un ser humano.
5 Fue entonces cuando, saliendo de la Luz, un Nombre santo cayó sobre la cosa, y un fuego puro
emergió de esa natura húmeda hacia los celestes espacios, un fuego ligero y sutil, y enérgico a la
vez. El ágil aire se dejó arrastrar por el espíritu, y de la tierra y el agua se izó a sí mismo hasta
alcanzar el fuego, de forma que parecía colgar de él.
Por su parte, la tierra y el agua quedaron entremezclados tan íntimamente que no era posible
distinguir a uno del otro: el Nombre espiritual que se cernía sobre ellos los mantenía en
movimiento, a lo que parecía oirse.
6 Entonces Poimandres me dijo:- ¿Entiendes los que esta visión significa?
- Lo sabré, le contesté.
- Yo soy aquella Luz, me dijo, yo, la Mente, tu Dios, que preexisto a la naturaleza húmeda que
surgió de la Tiniebla. En cambio el Nombre luminoso que procede de la Mente es hijo de dios.
- ¿Y entonces?, exclamé.
- Entiéndelo así: lo que en tí vé y oye es nombre del señor, tu mente en cambio es dios padre, ya
que no están mútuamente separados, pues su unidad es la Vida.
Le agradecí y me dijo:
- Entiende la Luz y discierne estas cosas.
7 Habiendo dicho estas cosas, me clavó la mirada por tan largo tiempo que su aspecto me hacía
temblar; cuando se irguió después, quedé en mi mente contemplando la Luz de poderes
 



12
innumerables, transformada en un cosmos infinito que, con inmenso poder, rodeaba y abrazaba
al fuego forzándolo a aquietarse.
Estas cosas comprendí por el Nombre de Poimandres.
8 Estaba yo todavía atónito, cuando me habló de nuevo y me dijo:- Has visto mentalmente la
forma arquetípica, el principio anterior al principio ilimitado, esto me dijo Poimandres y yo le
pregunté:
- ¿De dónde salieron los elementos de la naturaleza?
Y él a su vez:- De la Voluntad de dios que habiendo acogido al Nombre y contemplado el bello
cosmos, lo imitó cosmocreando para sí a partir de sus propios elementos y de las almas hechas
por ella.
9 La Mente el Dios, que es a la vez macho y hembra, y contiene en sí Luz y Vida, dió a luz por
Nombre a una segunda Mente Creadora, la cual, siendo dios del fuego y del espíritu, creó a su
vez siete gobernadores dueños contenedores del cosmos sensible, cuyo gobierno se llama
Destino.
10 De inmediato, el Nombre del Dios, arrancándose de los elementos inferiores del Dios, se
lanzó hacia la región pura de la naturaleza creada y se unió a la Mente creadora (puesto que son
de igual naturaleza), dejando desamparados a los elementos inferiores de la naturaleza, los
irracionales, que consisten de sólo materia.
11 Entonces la Mente Creadora junto con el Nombre envolvieron los círculos y los hicieron girar
bramando, pusieron en movimiento circular a sus propias creaturas para que rodaran, a partir de
un principio indefinido, hasta un término sin fín, que comienza donde acaba.
Esta circulación de todo, como lo quiso la Mente, produjo animales irracionales a partir de
elementos inferiores (ya no estaba el Nombre con ellos), el aire produjo aves y el agua peces. La
tierra y el agua, como lo quiso la Mente, fueron separadas una de otra, y la tierra hizo salir de sí a
los animales que tenía adentro, cuadrúpedos y reptiles, fieras y animales domésticos.
12 La Mente, el Padre de todas las cosas, siendo Vida y Luz, parió un Hombre igual a ella, a
quién amó como hijo propio: porque siendo imagen del Padre era hermosísimo; porque
realmente tanto amó el Dios a su propia figura que le entregó la creación entera.
13 Y vió el Hombre la creación en el fuego del Creador, y quiso también crear, y con permiso
del Padre entró en la esfera de la creación y, poseedor futuro de plenos poderes, tomó
conocimiento de las obras de su hermano, las que lo amaron y le hicieron partícipe de su propia
jerarquía.
Habiendo así explorado su constitución y participado de sus naturalezas, fué su voluntad
desgarrar hacia arriba la periferia de los círculos y contemplar el poderío de aquel que reina
sobre el fuego.
14 Entonces poseedor ya de plenos poderes sobre el cosmos de los seres mortales y de los
animales irracionales, se inclinó sobre la estructura, y desgarrando el velo mostró a la naturaleza
inferior la bella figura del Dios.Y al ver la naturaleza que la figura del Dios poseía una belleza
inagotable y las energías todas de los gobernadores, sonrió de amor, pues ya había visto la
 



13
bellísima figura del Hombre reflejada en el agua, y su sombra sobre la tierra.
En cuanto a él, viendo su propia figura en la naturaleza reflejada en el agua la amó, y quiso
habitar en ella. Y al punto que lo quiso se realizó, y vino a habitar la forma irracional. Y la
naturaleza a su vez acogiendo a su amado se entrelazó entera con él y copularon juntos, porque
eran amantes.
15 Por éso es que, a diferencia de todos los demás seres vivos de la tierra, sólo el Hombre es
doble: mortal por el cuerpo, inmortal por el Hombre esencial. Por consiguiente, a pesar de ser
inmortal y poseedor de plenos poderes sobre todas las cosas, está sujeto a la muerte y sometido al
Destino. Siendo superior a la estructura se volvió esclavo dentro de la estructura. Siendo
andrógino, de padre andrógino, y no sometido al sueño porque viene del que nunca duerme, sin
embargo es vencido...
16 Entonces le interrumpí:-¿Y ahora? oh Mente mía! porque yo también amo al Nombre!
Y continuó Poimandres:- Este es el misterio que ha estado oculto hasta el día de hoy. Al copular
la naturaleza con el Hombre provocó un prodigio prodigiosísimo: Como te había dicho, el
Hombre tiene la naturaleza de la estructura de los siete, de fuego y espíritu, y la naturaleza, no
sufriendo la espera, parió enseguida siete hombres en correspondencia a la naturaleza de los siete
gobernadores, andróginos y erguidos hacia el cielo.
Exclamé entonces:- Y ahora, oh Poimandres!, ardo en un deseo inmenso y me muero por seguir
oyéndote! no te apartes del tema!
- Cállate, todavía no he terminado de desarrollar el primer asunto, me respondió Poimandres.
- Me quedaré callado, le contesté.
- Como te decía, la generación de estos siete ocurrió de la siguiente manera: la tierra fué la
hembra y el agua el ardiente macho, del fuego la naturaleza recibió el madurar y del aire el
espíritu, y produjo los cuerpos según la imagen del Hombre. Y así el Hombre, de vida y luz que
era vino a ser con alma y mente, la Vida se hizo alma, y la Luz mente, y todas las cosas del
cosmos sensible permanecieron así hasta el fin de un ciclo, hasta el comienzo de las especies.
18 Escucha lo que viene ahora y que ardes en deseos de oir. Cumplido el ciclo, por voluntad de
dios se rompió el lazo que unía todas las cosas: en consecuencia todos los seres vivos que hasta
entonces eran andróginos fueron separados al mismo tiempo que el Hombre, y fueron por un
lado machos y por otro hembras. Y enseguida el Dios dijo una palabra santa: "Creced en
crecimiento y multiplicaos en muchedumbres, vosotras las criaturas todas y las cosas que han
sido hechas, y que el que tiene intelecto se reconozca inmortal y sepa que la causa de la muerte
es el amor y que conozca todas las cosas."
19 Y habiendo hablado así el Dios, la providencia por medio del Destino y de la estructura
produjo las uniones y estableció las generaciones, y todas las cosas se multiplicaron segun sus
especies, y el que se reconoció a sí mismo llegó al bien superelegido, pero el que se aficionó al
cuerpo producto de un extravío de amor quedó extraviado en la tiniebla padeciendo en los
sentidos las cosas de la muerte.
20 - ¿Porqué cometen tan grande falta los ignorantes, le dije, de tal manera que vienen a ser
despojados de la inmortalidad?
- Parece que no has reflexionado mucho en lo que oíste, y sin embargo te dije que estuvieras
 



14
atento.
- Estoy atento y recordando, y también te doy gracias.
- Dime, pues, si atendiste, ¿porqué merecen la muerte los que están en la muerte?
- Porque la fuente original de nuestro cuerpo es la sombría tiniebla de donde procede la
naturaleza húmeda, de la que se constituye en el cosmos sensible el cuerpo, del cual se abreva la
muerte.
21 - Bien lo entendiste. Pero dime ahora ¿porqué "el que se entiende a sí mismo va hacia sí
mismo" como dice la palabra de Dios?
- Porque el Padre de la totalidad, de quién nació el Hombre, consiste de Luz y Vida.
- Has hablado muy bien. Luz y Vida es el Dios y Padre, del que nació el Hombre. Por
consiguiente, cuando entiendas que estás hecho de Vida y Luz y que procedes de ellas, volverás
de nuevo a la Vida, así me habló Poimandres.
- Háblame aún, le dije, ¿cómo volveré yo a la Vida? ¡oh Mente mía! porque el Dios dice "El que
tiene intelecto se reconoce a sí mismo".



"Se dice que la maldad se expia en aquel mundo; pero la estupidez se expia en este." *

sábado, agosto 20, 2011

miércoles, agosto 03, 2011

POSDATA SOBRE LAS SOCIEDADES DE CONTROL

GILLES DELEUZE



Gilles Deleuze: “Posdata sobre las sociedades de control”,
en Christian Ferrer (Comp.) El lenguaje literario, Tº 2, Ed. Nordan, Montevideo, 1991.
I. HISTORIA
Foucault situó las sociedades disciplinarias en los siglos XVIII y XIX; estas sociedades
alcanzan su apogeo a principios del XX, y proceden a la organización de los grandes
espacios de encierro. El individuo no deja de pasar de un espacio cerrado a otro, cada
uno con sus leyes: primero la familia, después la escuela (“acá ya no estás en tu casa”),
después el cuartel (“acá ya no estás en la escuela”), después la fábrica, de tanto en tanto
el hospital, y eventualmente la prisión, que es el lugar de encierro por excelencia. Es la
prisión la que sirve de modelo analógico: la heroína de Europa 51 puede exclamar,
cuando ve a unos obreros: “me pareció ver a unos condenados...”. Foucault analizó muy
bien el proyecto ideal de los lugares de encierro, particularmente visible en la fábrica:
concentrar, repartir en el espacio, ordenar en el tiempo, componer en el espacio-tiempo
una fuerza productiva cuyo efecto debe ser superior a la suma de las fuerzas elementales.
Pero lo que Foucault también sabía era la brevedad del modelo: sucedía a las sociedades
de soberanía, cuyo objetivo y funciones eran muy otros (recaudar más que organizar la
producción, decidir la muerte más que administrar la vida); la transición se hizo
progresivamente, y Napoleón parecía operar la gran conversión de una sociedad a otra.
Pero las disciplinas a su vez sufrirían una crisis, en beneficio de nuevas fuerzas que se
irían instalando lentamente, y que se precipitarían tras la segunda guerra mundial: las
sociedades disciplinarias eran lo que ya no éramos, lo que dejábamos de ser.
Estamos en una crisis generalizada de todos los lugares de encierro: prisión, hospital,
fábrica, escuela, familia. La familia es un “interior” en crisis como todos los interiores,
escolares, profesionales, etc. Los ministros competentes no han dejado de anunciar
reformas supuestamente necesarias. Reformar la escuela, reformar la industria, el
hospital, el ejército, la prisión: pero todos saben que estas instituciones están terminadas,
a más o menos corto plazo. Sólo se trata de administrar su agonía y de ocupar a la gente
hasta la instalación de las nuevas fuerzas que están golpeando la puerta. Son las
sociedades de control las que están reemplazando a las sociedades disciplinarias.
“Control” es el nombre que Burroughs propone para designar al nuevo monstruo, y que
Foucault reconocía como nuestro futuro próximo. Paul Virilio no deja de analizar las
formas ultrarrápidas de control al aire libre, que reemplazan a las viejas disciplinas que
operan en la duración de un sistema cerrado. No se trata de invocar las producciones
farmacéuticas extraordinarias, las formaciones nucleares, las manipulaciones genéticas,
aunque estén destinadas a intervenir en el nuevo proceso. No se trata de preguntar cuál
régimen es más duro, o más tolerable, ya que en cada uno de ellos se enfrentan las
liberaciones y las servidumbres. Por ejemplo, en la crisis del hospital como lugar de
encierro, la sectorización, los hospitales de día, la atención a domicilio pudieron marcar al
principio nuevas libertades, pero participan también de mecanismos de control que

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rivalizan con los más duros encierros. No se trata de temer o de esperar, sino de buscar
nuevas armas.


/ Escuela de Filosofía Universidad ARCIS.

"Se dice que la maldad se expia en aquel mundo; pero la estupidez se expia en este." *

miércoles, julio 27, 2011

Emil Cioran, 1911-1995 5/5



"Se dice que la maldad se expia en aquel mundo; pero la estupidez se expia en este." *

jueves, junio 03, 2010

"Se dice que la maldad se expia en aquel mundo; pero la estupidez se expia en este." *
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